martes 22 de noviembre de 2011

BARES QUÉ LUGARES



Es otoño, Rajoy nos va a sacar a todos de la crisis y del paro, por fin zetaparo se retira a cobrar su pensionsita vitalicia como Aznar y Felipe y los bares huelen a castañas asadas y a dulce de membrillo. Imposible pedir nada mas en este país de las maravillas en que vivimos.
Pudimos comprobar el ambiente otoñal visitando un bar castizo de Alcalá. Nada más entrar el ambiente prometía. Chasquido de fritanga en la cocina, cañas de cerveza fresquitas, copas de vino en la barra y camarero argentino, al cual un lugareño llamaba indio. Y éste, ni corto ni perezoso se revolvía y le llamaba madero, porque, todo sea dicho, tenía pinta de madero de los de antes que te rilas, con sus gafas ahumadas y su bigote. La camarera le dijo al poli que no llamara indio al argentino, que ya tenían bastante con aguantar a los niños que entraban a pedir agua. A los cuales varios viejos que estaban allí tomando cervezas les decían que no se era andaluz si no se sabía beber del botijo. Y en estas estábamos cuando entró en escena el cuponero de las muletas tactac taca tac, con cara de haberse pateao dos veces en un día toda Alcalá. Un auténtico cóctel molotov de circunstancias.
Resulta que los niños empiezan beber agua en el botijo-búcaro, de barro blanco de los de toda la vida. Dos de ellos no saben beber bien ni el de los vaqueros gastados ni el de la camiseta del curro de la expo;  y uno sí, el más morenito que llevaba ropa deportiva parecida a los Adidas que vestía Di Stéfano. Los viejos, que se dan cuenta de la escena y empiezan a decirles que ya no quedan hombres que beban en el búcaro:
   -Hay que aprender a beber agua a caliche chavales, a ver tú, peruano, que tienes cara de ser peruano.
   -No señor, yo soy colombiano.
   -Ves tú como yo sabía que eras peruano.
   -No, le digo que soy colombiano.
De repente la señora del bar se da cuenta de que los otros niños están robando un paquete de papas y unos dulces, les reprende:
   -¡Ya sabía yo que no veníais na más a beber agua zascandiles, que ya os he pillao varias veces, anda largo de aquí!
Uno de los viejos se dirige al señor de la once con un cupón premiado:
   -Anda dame el cupón que tengo tres euros de premio.
   -Que no puedo, dice el cuponero.
   -Dame mi cupón que está premiao.
   -Que no, que no tengo batería ya en la máquina y no puedo validar el premio.
   -El cupoooon, el cupooon.
   -Este lo que tenía es que echarse novia.
   -Anda ya quien lo va a querer con tantos hierros.
   -Que me dejéis cabrones.
   -Además las mujeres lo único que quieren es lo que hay en la cartilla del banco, la cartilla.
   -Pixa, que está premiao con tres euros, dame el cupón.
   -¡Que no cojones, que me dejes con el cupón ya.
   -La cartilla, la cartilla del banco, los billetes.
Pedimos la cuenta y salimos. Al cabo, oímos que alguien nos seguía con un soniquete, tac tac tac tac; era el vendedor de cupones, quien nos adelantó con sus muletas y cuya figura se difuminó entre la bruma nocturna y el humo del puesto de castañas que había en la esquina del Barrero.

domingo 23 de octubre de 2011

Bares alcalareños, qué lugares

Fuimos a tomar unas tapas a un bar castizo de Alcalá y no defraudó. El ambiente prometía. Camarero argentino, al cual uno lo llamó indio, der tirón. Y éste, ni corto ni perezoso le llamó poli, porque tenía pinta de madero que te rilas. La camarera le dijo al poli que no le llamara indio que ya tenían bastante con aguantar a los niños que entran a pedir agua. A los cuales varios viejos que estaban allí tomando cervezas les decían que no se era andaluz si no se sabía beber del botijo. Y para rematar entró en escena el cuponero de las muletas con cara de mala leche. Un auténcito cóctel molotov de circunstacias circenses. Propias de una noche de final de verano y principio de otoño.
Resulta que los niños empiezan beber agua en el botijo, de barro, de los de toda la vida. Dos de ellos no saben, y uno sí, el más morenito. Los viejos que se dan cuenta y empiezan a decirles que ya no quedan hombres que beban en el búcaro.
   -Hay que aprender a beber agua a caliche chavales, a ver tú, peruano, que tienes cara de ser peruano.
   -No señor, yo soy colombiano.
   -Ves tú como yo sabía que eras peruano.
   -No, le digo que soy colombiano.
De repente la señora del bar se da cuenta de que los niños están robando un paquete de papas o unos dulces, les reprende:
   -Ya sabía yo que no veníais na más a beber agua zascandiles, que ya os he pillao varias veces, anda largo de aquí!
Uno de los viejos se dirige al cuponero con un cupón premiado:
   -Anda dame el cupón que tengo tres euros de premio.
   -Que no puedo, dice el cuponero.
   -Dame mi cupón que está premiao.
   -Que no cojones, que no tengo batería ya en la máquina.
   -El cupoooon, el cupooon.
   -Este lo que tenía es que echarse novia.
   -Anda ya quien lo va a querer con tantos hierros.
   -Que me dejéis cabrones.
   -Además las mujeres lo único que quieren es lo que hay en la cartilla del banco, la cartilla.
   -Mi cupón, que está premiao con tres euros, dame el cupón.
   -Que no cojones, que me dejes con el cupón ya!
Al final cuando pagamos la cuenta y salimos, vemos que se viene detrás el cuponero con sus muletas a tó meter, menudo adelantamiento nos pegó el tío, quien, a su vez, terminó perdiéndose entre la bruma nocturna y el humo del puesto de castañas que había en la esquina del Barrero.

sábado 2 de julio de 2011

TSUNAMI POLÍTICO EN ALCALÁ DE GUADAÍRA


Saltó la noticia al día siguiente de las elecciones. El 23 de mayo de 2011 era portada en todos los periódicos de tirada nacional, regional y local. ABC y Púbico coincidían por primera vez en una portada: «Tsunami político en Alcalá de Guadaíra. Cae el régimen socialista en el segundo municipio más poblado de la provincia de Sevilla a manos de una nueva fuerza insurgente». Un revuelo de cámaras y fotógrafos rodeaba el consistorio del cual nadie quería salir. Estaban tan pegados a sus puestos que no había manera de que cedieran el mando. Hay quien dice que vio salir a «Atila el huno» y también algo de humo de la parte de atrás del ayuntamiento. Unos decían que le pegaron fuego al continente, pero luego se pudo comprobar que habían destruido y quemado el contenido, una gran cantidad de documentación, antes de ceder el poder a quien siempre ha pertenecido, al pueblo. Era una lástima que se hubiera quemado tanto papel, pues de no haber ocurrido ese desagradable hecho, se habría podido contratar a un archivero cualificado y con experiencia para poner orden.
A los pocos días el número de afiliados al pesoe de Alcalá se redujo a menos de la mitad de los que había. Según las malas lenguas todos los tránsfugas quisieron pasarse inmediatamente al «Partido en dos» (PEN2), que era el que había conseguido la alcaldía. El nuevo alcalde, don Alfredo Miñambre, tuvo que empezar a tomar medidas contratando varios sastres. «No dejaremos que se nos cuelen coladas impolutas de pedigüeños de trabajo fijo en el ayuntamiento. Al cambio de chaqueta hay que llamarlo por su nombre: ¡chanqueteros! Eso es lo que son, unos chanqueteros que vienen hartos de comer chanquetes por la cara y por la subvención sin otra convicción que la de la sopa boba. Pues sepan sus señorías que eso está penado con multas de hasta dos horas de limpiar los retretes de la suciedad y que el enchufe se va a cavar zanjas», decían desde la cúpula del PEN2 haciendo un llama miento a la sociedad de valores e inversiones.
Se trataba de una nueva vida en Alcalá, de un nuevo gobierno, de nuevas personas y para ello se abrieron nuevas ventanas y nuevas oportunidades tanto en el ayuntamiento como en la cuarta planta del Corte Inglés, donde se instauró «la quincena Alcalareña» al igual que hacían días especiales de la India o de México. Tenían fotografías de molinos y pan, mucho pan de Alcalá.
Un aire fresco recorría las calles y las cuestas alcalareñas, en los hogares no faltaba ni una Cocaloca sin su cítrico. Para demostrar que todo iba a empezar a cambiar se derribó el nuevo y pomposo mercado de abastos (previa indemnización a los comerciantes que allí mal vivían) y se recuperó el bello y antiguo jardín botánico de Sevillana. Y ARCA volvió a la antigua Biblioteca Municipal. Se prohibió hacer exposiciones sobre Talavera y Aníbal González sin antes restaurar sus propias obras. Así mismo se cedió el uso del Gran Teatro Auditorio de las Riberas del Guadaíra a su legítimo dueño, que no era otro que el hombre que allí moraba con sus burritos antes de hacerse tan magna y faraónica obra.  Y por supuesto se brindó en aquel acto de re-inauguración con agua tratada de manantial de los pinares de Oromana. Por fin las palabras de los políticos empezaban a tener valores y moral gracias a don Alfredo Miñambre del PEN2, el único partido en dos que ha sido capaz de crear una corriente de agua fresca para Alcalá en toda la historia de la democracia.

lunes 27 de junio de 2011

Veintidós millones de €uros

En plena crisis y pleno ERE de mi empresa, o seudoempresa, que al final no fue ERE sino que nos pusieron de patitas en la calle, con aptitudes y actitudes que no llevaban a ninguna mesa de negociación colectiva e individual. En pleno proceso de recalificación urbanístico-profesional nos encontrábamos, sin un puto euro y sin saber qué hacer. En estas estábamos cuando bajó del cielo un Ovni piramidal y me dejó en la mesita de noche un boleto premiado de la primitiva con veintidós millones de euros.
-Para que tú los disfrutes como quieras, porque te lo mereces, porque esto no es un valle de lágrimas, porque tienes que invertir primero y gastar después. Sigue mi consejo, hazlo así, ingresalo en un banco de fiar, si conoces al tío del BBVA hazlo allí, pero no te dejes embaucar, les pudes un depósito a plazo fijo de por lo menos la mitad de los millones. La otra mitad la sacas y la llevas a la cooperativa, de esa mitad la partes otro poco y lo llevas a otro banco. Y de esa mitad, también sacas algo, pongamos un 20% y lo utilizas para invertir tú, apostar o lo que quieras, diviértete, disfrútalo y de los beneficios que obtengas donas el 1%, no te importe si el 1% es una cantidad grande, dónalo, haz feliz a la gente que te rodea, dónalo a tu familia, a La Voz de Alcalá, a gente de tu pueblo, a Cáritas si quieres también. Esto es lo que quiere el Universo que hagas porque de allí venimos para darte este regalo.-
Eso ponía la nota que traía el boleto premiado y así lo hice, veintidós millones de euros en calderilla viva. Liquidez inmediata, nata líquida, chocolate puro, saludos por bulerías.

miércoles 22 de junio de 2011

Patrimonio Guanluinesco

 

Habíamos ido a visitar a Guanluín. Hacía un hermoso día de primavera, con sus nubes blancas y sus tomates de la huerta con sabor a puro tomate fresco y rojo. Fuimos a buscar a Guanluín a su casa y allí nos dijeron que se había mudado a otro sitio. Fuimos a aquella casa que nos mostró cuando se la estaban haciendo y allí tampoco estaba. Nos comentaron que se había mudado cerca de su actual trabajo.
Ni por asomo imaginamos el lugar tan hermoso al cual se había trasladado a vivir. Era una casa señorial del siglo XVII, que estaba junto a un antiguo convento franciscano que hoy se utilizaba como centro de enseñanza primaria y secundaria. A las afueras del pueblo. La edificación formaba una especie de U abierta al campo. Entramos en su casa, pues la tenía abierta y allí su mujer nos dijo que estaba trabajando, que podíamos salir fuera a ver el conjunto arquitectónico si queríamos. Salimos y vimos a Guanluín pasando de un ala a otra de la U. Le llamamos a voces, estaba a unos doscientos metros de nosotros y nos dijo que tenía que ir a dar clase, que le esperáramos por allí. Nos tiró dos otres membrillos verdes para que nos entretuviéramos, uno se partió en dos. El otro lo cogimos y se lo embarcamos en un balcón de su casa entre risas y cachondeo.
Divagamos un rato sobre la fuerza de los membrillos, crecen durante el calor del verano, lo necesitan para madurar y al final del mismo, cuando llega el mes de octubre están amarillos y lustrosos, fantásticos para comerlos o hacer dulce de membrillo en Puente Genil. Caminando por dentro de la U, pudimos ver una placa que ponía algo así como Visite el patrimonio oculto de Los Palacios y Villafranca, arquitectura declarada Bien de Interés Cultural por el ICOMOS en septiembre de 1990. Apareció ante nuestros ojos un callejón estrecho que parecía estancado en el tiempo. Una gran construcción en piedra que parecía del siglo XIV o XV, bien podría rodarse allí alguna película sobre el Quijote. Avanzamos por allí hasta llegar a una especie de cárcel antigua, inquisitorial diría yo. Y en estas estábamos cuando apareció Guanluín y nos invitó a salir de allí y tomar unas cañas con tomates de la huerta.

miércoles 15 de junio de 2011

Escribir

13 de Junio de 2011 |09:33
Escribir, ese oficio peligroso…
Escribamos entonces, para que nos lean. Escribamos para abrir ventanas a nuevos universos. Escribamos, porque escribir es corregir la vida –aunque sólo corrijamos una sola coma al día–, y eso es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la difícil existencia auténtica.


Alejandro Jodorowsky  dice que su literatura le sirvió para sanar. Entonces, creo que en ningún momento histórico se necesitó tanto del arte como en el presente: atreverse a arrojarle en la cara al mundo de hoy un poco de belleza y sentido, es un acto supremo de libertad.
Coincide Margueritte Yourcenar cuando dice que “la literatura nos permite sobrevivir a las injusticias de la vida”. Nada menos agresivo que un hombre que baja la vista para leer un libro que tiene en sus manos.

Escribamos entonces, para que nos lean. Escribamos para abrir ventanas a nuevos universos.
Escribamos, porque escribir es corregir la vida –aunque sólo corrijamos una sola coma al día–, y eso es lo único que nos protege de las heridas insensatas y golpes absurdos que nos da la difícil existencia auténtica.

Escribamos sobre nuestros amores, nuestros dolores, nuestros miedos, nuestros sueños. Escribamos sobre otros mundos posibles, fantásticos, distantes o cercanos, diferentes o iguales a los nuestros.

Escribamos porque vale el intento y quienes lo hacemos, no conocemos nada más seductor que la labor de escribir, aunque al mismo tiempo haya que pagar cierto tributo por ese placer.

Porque escribir es un don de dios o del diablo, pero eso poco importa. Un escritor debe tener la máxima ambición y saber que lo importante no es la fama o el ser escritor sino el escribir, el encadenarse de por vida a un noble pero implacable amo, un patrón que no hace concesiones y que a los verdaderos escritores los lleva por el camino de la amargura y de la felicidad al mismo tiempo. Pero ya lo dijo antes Marguerite Duras: “Escribir es pretender saber qué escribiríamos si escribiésemos.”

El escritor trabaja con la memoria y con los sentimientos. Esas son sus materias primas. Habría que distinguir entre novelista e intelectual. Un escritor puede ser un ignorante en muchos temas, pero tiene un compromiso consigo mismo y debería quitarse de la cabeza que es capaz de hablar de cualquier cosa.

Sobre esto hay un texto de Cortázar, de 1967: “A riesgo de decepcionar a los catequistas y a los partidarios del artes al servicio de las masas, yo continúo siendo ese cronopio que escribe para su placer o su sufrimiento personal, sin la menor concesión, sin obligaciones latinoamericanas o socialistas entendidas a priori como pragmáticas”.

El escritor, como se ha dicho, ha de ser sincero. Ese es su compromiso.

Pero, como distinguía Max Weber, “una cosa es la ética del político y otra la del intelectual. La ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. El político puede mentir, en nombre de la responsabilidad. El escritor no. De ninguna manera. El escritor no puede mentir. Siempre tiene que decir la verdad”.

Lo que el escritor pueda expresar sobre la función de la literatura no es tan importante. Yo espero que el escritor me ofrezca iluminaciones críticas sobre el lenguaje y el mundo. No dogmas ni palabrería, ni declaraciones banales acerca de la situación política.

Uno escribe para relacionarse con el mundo en palabras. Pavese dice que “Es hermoso escribir porque reúne las dos alegrías: hablar uno solo y hablarle a la multitud”. Por eso pudo escribir una de las frases más bellas de la poesía universal: Verrà la morte e avrà i tui occhi  (“Y vendrá la muerte y tendrá tus ojos”).

Creo también que tiene que existir una relación entre la comunidad y el escritor y que, de hecho, existe. Es bueno que conste ese vínculo. Claro está, si nuestra comunidad es muy grande, esta ligazón puede ser con la lengua solamente. Si somos estadounidenses, seremos uno más entre miles. Pero si somos Nadine Gordimer y vivimos en Sudáfrica, la relación con la comunidad que nos rodea será mucho mayor. Y eso es bueno, siempre que se entienda como una unión entre personas libres.

Lo demás, es silencio. Hay que intentarlo aunque ser escritor sea una tarea fascinante aunque muchas veces peligrosa.
Por Mercedes Fernández.

viernes 10 de junio de 2011

Baloncesto en Carcabuey

Llega la mañana y yo en autobús. Me apeo en la calle San Marcos, ando unos metros y llego a la puerda principal de la iglesia. Para mi sorpresa encuentro allí a varias personas jugando al baloncesto en una canasta que ha puesto allí el ayuntamiento. Está presente, aquella que fue, y que hoy ya no es pero que quedó enmarcada en no sé qué, ni cual, ni cuanta dimensión pasada, presente o futura. Una increíble sensación de paz me invade, los otros jugadores y jugadoras son personajes secundarios que pasaron por la gran pantalla. Pueden ser pelícanos que corren tras la pelota. La miro, rostro serio e impasible, como siempre, pero esta vez con conexión de pase directo, finta, asistencia y canasta de dos más tiro adicional. Punto de partido.
(Hace algunos años la iglesia tenía a ambos lados de la puerta dos palmeras donde jugábamos de niños).